03-09-2004
En los últimos años, el papel del directivo como coordinador de personas y de equipos se ha destacado como un elemento clave dentro de sus funciones. Sin embargo, está claro que no todos tienen la misma capacidad para gestionar equipos y actuar como auténticos líderes.Pero ¿qué cualidades debe poseer un directivo para poder actuar como líder? ¿Basta con tener una buena formación académica y conocer el negocio? ¿Es preciso ser duro y exigente o es preferible actuar con grandes dosis de empatía?
Para obtener respuestas a estas preguntas, hemos entrevistado recientemente a más de 500 trabajadores de distintas empresas y sectores, con el objetivo de conocer las cualidades que más valoran los empleados en sus superiores. Según los resultados obtenidos, los rasgos relacionados con el carácter triunfan frente a rasgos ‘clásicos’ como la firmeza (resolución) y la creatividad; ganan las cualidades que se aprenden en el colegio y no en una escuela de negocios.
Ni olfato financiero, ni visión, ni creatividad. Lo que los trabajadores quieren de sus superiores son principios tan básicos como la honestidad, integridad, ética y afectividad.
Buscan firmeza de carácter en sus líderes, quieren librarse del malestar del pasado producido por los escándalos corporativos y juegos de prestidigitación financieros y asegurarse de que sus superiores son honestos, éticos y sensibles a los problemas del personal y de la sociedad.
Una de las cuestiones clave a la que había que responder en el estudio realizado, hacía referencia al principal rasgo o cualidad que el responsable de su compañía debía poseer. Paradójicamente, a pesar de que algunas de las plantillas consultadas en el estudio habían afrontado varios procesos de reestructuración y de despidos de personal, los empleados no piden a sus superiores soluciones ‘mágicas’ o mayor capacidad de gestión; demandan principios fundamentales en sus directivos, honestidad y sensibilidad, cualidades que se han aprendido en sus primeros años de vida y estudio, luego mantenidos y demostrados durante su carrera profesional.
Entre un total de 28 rasgos o cualidades esenciales para un directivo, los cinco primeros son: honestidad; integridad y ética; consideración; rectitud e imparcialidad; y buena relación con los empleados.
Estos cinco primeros rasgos son destacados tanto por hombres como por mujeres. La diferencia más significativa se puede apreciar entre dos grupos de edad: la honestidad fue mencionada como la primera cualidad por el 38% de los encuestados entre 55 y 64 años, frente al 16% del grupo de edad comprendido entre los 18 y los 34 años.
Los cinco últimos atributos incluyen algunos valores tradicionalmente asociados con la fuerza y el respeto: creatividad; carácter decisivo y firme; flexibilidad; buen carácter y sentido del humor y, por último, atento a los detalles.
Todo ello pone de manifiesto la importancia del carácter humano del directivo y de su inteligencia emocional, capaz de liderar equipos desde la igualdad, la empatía y la solidaridad. Un líder sensible a la realidad de su entorno no tiene porqué ser un líder blando; al contrario, en la medida en que cuente con el respaldo de sus colaboradores, será más fuerte y seguro.
En definitiva, estas pautas tienen implicaciones importantes para las compañías cuando llega el momento de la contratación y desarrollo de sus directivos. El líder ideal deberá poseer una importante moral interna guiada por la ética y la responsabilidad. Las compañías necesitan seleccionar cuidadosamente a estos individuos, integrarlos y luego asegurarse que se gratifica este tipo de liderazgo.
Ricardo Barckhahn, Managing Principal - Consejero Delegado de Right Management Consultants Iberia www.rrhhmagazine.com |