03-09-2004
En la base de todo lo que hacemos, como profesionales, directivos, empleados, y en general como personas, se encuentran los hábitos que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida. Utilizamos con mucha frecuencia la palabra "hábito" para hablar de muchas cosas, pero ¿qué es un Hábito?, ¿cuáles de nuestras conductas responden a hábitos?, ¿hasta qué punto los hábitos que tenemos nos definen como personas?, ¿cómo se han ido adquiriendo?, ¿se pueden modificar, aprender o desaprender?Qué es un hábito
El Hábito es una inclinación, tendencia o disposición estable, no genética ni natural ni instintiva, sino adquirida y aprendida por la repetición de actos similares que producen un acostumbramiento y un fortalecimiento en el sentido de éstos actos.
Los Hábitos se adquieren sólo en la práctica. En rigor, sólo aprendemos haciendo; aprendemos a andar andando; a tocar la guitarra tocándola; a ser mentirosos diciendo mentiras, etc. No hay otro modo. La costumbre, muy similar al hábito, es como una segunda naturaleza.
No sólo aprendemos a hacer haciendo, sino que además aprendemos a hacer lo que hacemos. Se aprende a nadar nadando, pero si cada vez que me tiro al agua me agarro a una tabla, aprendo a agarrarme a tablas. Si un directivo manda, aprende a mandar, y no a dirigir, y si hago una chapuza, aprendo a hacer chapuzas.
En el hombre, el aprendizaje desplaza al instinto casi por completo; en la persona lo decisivo es la educación; es necesario aprender a vivir. La calidad de vida de la persona depende de ese aprendizaje (de esos hábitos).
Hay, en principio, tres clases de hábitos:
1º: Técnicos. Dominio del balón, del coche, del archivador. 2º: Intelectuales. Hacer diseños o proyectos o hablar francés. El pensar debe ser un hábito. Hay empresas que lo tienen suprimido porque lo ven como una amenaza; no una oportunidad. Incluso la forma de pensar (el contenido: optimista, pesimista, obsesivo, desordenado, etc.) es un hábito. 3º: Del carácter que se refieren al comportamiento. La ética trata sobre ellos y los divide en positivos (virtudes) y negativos (vicios) según que produzcan ruina o desorden en la conducta.
Importancia de los hábitos en nuestra vida y desempeño profesional
Cualquier acto es un fragmento de la propia vida, y hace que la persona modifique de alguna forma su propia realidad. La realización de una acción es al mismo tiempo la realización de la persona (Cervantes es El Quijote). Cuando un hombre actúa, lo que hace, le mejora o empeora aunque sea a pequeña escala; en definitiva lo cambia (si arreglo el grifo de la cocina haciendo una chapuza, y más tarde todo lo demás, esto me convierte en un chapucero).
El hábito es mucho más importante porque modifica de forma mucho más radical y cuasi-definitiva al sujeto que lo adquiere. Lo convierte en alguien determinado.
Por eso, un empleado no simplemente está realizando un producto o servicio (que puede ser de gran calidad), sino que además es persona que está mejorando o empeorando según la forma de trabajar.
No basta con preocuparse sólo de si el producto o servicio es bueno. Los hábitos buenos positivos o virtuosos ponen de manifiesto las capacidades de la persona y sus puntos fuertes; le hacen superarse a sí mismo; crecer como ser completo y hacer una contribución social importante y significativa. Por el contrario, los negativos o vicios ponen de manifiesto sus puntos débiles, le empobrecen, le hacen caer en lo trivial y en lo ramplón. Le desmoralizan, se decepciona a sí mismo. Los hábitos son inseparables de la persona (como también los conocimientos) mientras se tienen. Forman una segunda naturaleza.
Aprendizaje y desarrollo de hábitos
Dada la tremenda importancia de los hábitos y de que una vez adquiridos son difíciles de cambiar, incluso el condicionante puede ser muy fuerte, es tan esencial la educación al principio seguida de una auto-educación continua.
Mediante esta educación podemos aprender hábitos nuevos y desaprender los que no nos funcionan. Esto es lo más importante de todo, de no ser así estaríamos predestinados a seguir funcionando con los que ya tenemos toda la vida.
Liderazgo y gestión por 8 hábitos
¿Qué hábitos "debería" tener o desarrollar un Directivo? En nuestra opinión, hay Ocho Hábitos Directivos que se correlacionan con un desempeño óptimo de la función directiva:
1. Hábito de la Información. 2. Hábito de la Visión. 3. Hábito de los Resultados. 4. Hábito de la Delegación. 5. Hábito del Aprendizaje. 5. Hábito de la Comunicación. 6. Hábito de Equipo. 6. Hábito de la Innovación.
La importancia de desarrollar todos y cada uno de estos 8 Hábitos
Estos 8 hábitos forman dos ejes:
- Primer eje: Económico-humano: Los dos primeros, información y visión estratégica, son los que se utilizan a la hora de desarrollar la estrategia de la empresa o departamento, mientras que los hábitos de delegación y aprendizaje se centran en el desarrollo de la persona. - Segundo eje: Estabilidad-Cambio: Los hábitos de resultados y delegación tienden a mantener y restablecer el equilibrio, mientras que los de equipo e innovación ayudan a generar y gestionar el cambio.
Cada eje está formado por cuatro hábitos, dos y dos, siendo todos ellos fundamentales si no queremos dirigir desde el desequilibrio. Lo que suele ocurrir es que el directivo que tiene muy desarrollados los hábitos de la estrategia (los más racionales), tiene menos desarrollados los de la persona (los más emocionales) quedando el eje Económico-humano descompensado. Suele ocurrir lo mismo con el eje Estabilidad-cambio. Quien está muy orientado a la gestión del cambio y está muy acostumbrado a ello, es muy posible que suela dejar más de lado o darle menos importancia al mantenimiento del equilibrio básico.
Se hace necesario, por lo tanto, conocer el perfil de uno mismo, es decir, qué hábitos se tienen, cuáles hay que potenciar, y cuáles hay que aprender. Esto se puede realizar mediante un diagnóstico personalizado que se realiza mediante entrevistas con profesionales expertos, y mediante cuestionarios previamente diseñados que miden en qué nivel se ha desarrollado cada uno de los hábitos. Hay que saber en qué punto de cada uno estamos y dónde queremos llegar (normalmente al desarrollo óptimo de todos ellos) para poder ir del ES al DEBE SER.
Por aquello de que los hábitos se aprenden cuando se empiezan a poner en práctica, y que normalmente tenemos muy arraigada nuestra forma de funcionar, para conseguir llegar donde queremos, es recomendable realizar un proceso de coaching personalizado (ser asesorado personalmente por un profesional experto que ayuda al cambio y aprendizaje de estos hábitos). Al mismo tiempo que se van aprendiendo los nuevos hábitos, y potenciando los que queríamos potenciar, irán desapareciendo los que antes teníamos y que obstaculizaban nuestro desempeño.
Cuando uno empieza a desarrollar una serie de comportamientos (dentro de los cuales también está el pensar, como hemos apuntado antes, e incluso el sentir) que le ayudan a funcionar mucho mejor, y que antes no había hecho o que hacía de otra manera, y deja atrás hábitos negativos que llevaba arrastrado años y que hacía mucho que no le funcionaban, se dará cuenta que habrá cambiado no solo como profesional, sino también como persona.
José María Cardona Labarga y Ana Cardona Patau www.rrhhmagazine.com |