10-05-2005
Su trabajo como supervisor es establecer metas departamentales y después llevar a su gente a alcanzarlas. Llevar buenos registros y asegurarse de que todos se mantengan ocupados se relaciona más con la dirección que con el liderazgo. Por decirlo de otra forma, dirigir es proteger lo que ya está en su lugar, en tanto que el liderazgo consiste en alcanzar nuevas alturas. Los gerentes mantienen las cosas de tal manera que no causen problemas. Los líderes se arriesgan prudentemente para obtener una mayor productividad. Usted quiere ser un buen gerente, pero también un buen líder. Su trabajo como supervisor es establecer metas departamentales y después llevar a su gente a alcanzarlas. Llevar buenos registros y asegurarse de que todos se mantengan ocupados se relaciona más con la dirección que con el liderazgo. Por decirlo de otra forma, dirigir es proteger lo que ya está en su lugar, en tanto que el liderazgo consiste en alcanzar nuevas alturas. Los gerentes mantienen las cosas de tal manera que no causen problemas. Los líderes se arriesgan prudentemente para obtener una mayor productividad. Usted quiere ser un buen gerente, pero también un buen líder.
Para convertirse en ambos – y llegar seguro a ello- considere estos consejos:
Primero, sea un buen gerente. Asegúrese de que su manejo se ajusta a los patrones de su organización. Vigile los detalles. Tenga los informes a tiempo. Logre la sensación agradable que surge al tener todo bajo control.
Después, vuélvase una influencia positiva. Establezca metas nuevas y motive a los demás a alcanzarlas. Permanezca positivo. Mantenga las cosas de manera estimulante. No permita que los empleados se aburran.
Ayude a la gente a alcanzar sus metas. Ayúdelos a sentirse mejor con ellos mismos. Prémielos y recompénselos si lo merecen. Cuanto mejor se sientan con ellos mismos más producirán.
De vez en cuando imponga su autoridad. Los empleados necesitan que se les recuerde que existe una línea de conducta disciplinada. Una forma de demostrar su autoridad es tomar decisiones difíciles y definitivas. Otra es asesorar a los empleados desorganizados y esperar continuas mejorías en la productividad.
Comparta las buenas noticias. Mantenga en perspectiva las malas noticias. Busque comentar las cosas positivas, incluyendo logros individuales o de grupo. Haga sentir a todos que están en un equipo ganador. |