14-12-2004
¿Te acuerdas cuando vendías dulces o limonada entre tus compañeritos de la escuela? Seguramente soñabas que ese fabuloso negocio rendiría sus frutos, tanto económicos como emocionales. Ahora que has crecido, seguramente estás listo para embarcarte en una aventura empresarial más. Pero antes de que te lances al ruedo, te conseguimos a un experto para guiarte por los recovecos del camino que necesitas recorrer para convertirte en tu propio jefe. Mark D. Csordos, autor de Business Lessons For Young Entrepreneurs (Lecciones de Negocios para los Jóvenes Entrepreneurs), nos da una probadita de lo que aprendió sobre la fundación, la dirección y, a la larga, la venta de su propio negocio: C&S Mystery Shoppers, empresa que utiliza a supuestos compradores para evaluar la atención a clientes de un negocio, con el fin de que éste pueda mejorar su servicio.
Si quieres saber cómo evitar las trampas que suelen desviar de su camino a los emprendedores neófitos, presta atención.
1. No pierdas de vista tu objetivo. Eres joven y estás lleno de ideas, pero para que tu negocio funcione realmente debes concentrarte en aquella que parezca más prometedora. Csordos comenta: "Cuando estaba al frente de mi negocio de compradores encubiertos, trabajaba 80 horas a la semana. Me hubiera sido imposible escribir mi libro en esa época. Estaba totalmente concentrado en las compras encubiertas y en lograr el éxito. Ya cuando vendí el negocio, me dediqué por completo a escribir el libro."
2. Aprende a comunicar. El entusiasmo por una idea no basta. Hay que aprender a transmitir esa emoción a otros, trátese de inversionistas, clientes o consumidores. Y recuerda que siempre es mejor ser breve y conciso; no hay nada peor que una presentación o una propuesta por escrito que dure eternidades. "Fíjate ciertos parámetros antes de escribir algo", aconseja Csordos. "Pregúntate: ¿Qué es lo más importante? ¿Qué me gustaría saber?" Y si esto te representa un problema, tal vez te ayude tomar un curso de comunicación o de oratoria.
3. Atiende al público sonriendo. El servicio al cliente es uno de los aspectos más importantes, y muchas veces olvidado, para llevar un negocio al éxito, apunta Csordos. Ya sea que seas minorista, empresario o inventor, le estás prestando un servicio a alguien. Y dado que gracias a esos clientes o consumidores tú pagas tus cuentas, te conviene saber tanto como sea posible sobre ellos y, después, atenderlos lo mejor que puedas.
"Si admiras a alguna empresa en términos del servicio que presta a sus clientes, llama a sus directivos y pregúntales si puedes hablar con su gerente de servicio a clientes", comenta Csordos. O lánzate como comprador encubierto para descubrir lo que significa recibir un buen servicio. Fíjate bien en qué te hizo sentirte apreciado como cliente, y ponlo en práctica en tu negocio.
4. Aprende a vender. No olvides que quieres que la gente te compre lo que vendes. Y al margen de que se trate de un producto o servicio, vas a tener que tocar de puerta en puerta. Csordos advierte que muchos vendedores fallan a la hora de cerrar la venta. "La mayoría de las personas no se deciden a comprar de inmediato; buscan evasivas y objeciones", señala el autor. "Un buen vendedor conoce de antemano las objeciones que esgrimirá el cliente, las supera e intenta de nuevo cerrar la venta."
5. Prepárate para enfrentar obstáculos. Ten siempre presente que debes protegerte contra la parte desagradable del mundo de los negocios. No olvides que habrá personas que te mentirán, que tratarán de aprovecharse de ti o de timarte de una u otra forma. "Todo el mundo afirmará interesarse y te dirá que se comunicará contigo la semana próxima", dice Csordos.
Muchos libros explican cómo constituir un negocio y publicar boletines de prensa, pero nadie te dice qué se siente entrar en una sala de juntas para exponer tus ideas ante un grupo de personas a las que les tiene sin cuidado lo que digas. ¿Cuál es el consejo de Csordos para los emprendedores llenos de esperanzas? Tengan en cuenta lo difíciles que pueden ponerse las cosas para que estén mentalmente preparados en caso necesario.
Iniciar un negocio puede infundir miedo, ser emocionante, agotador y muchas cosas más. Pero si crees en tu idea y ésta es lo que realmente quieres hacer, nada es imposible. "Siempre habrá alguien que trate de disuadirte o que te diga que no es una idea realizable", señala Csordos. Y concluye: "Puedo tener un mal día en el que le hable a 30 personas y, de éstas, 20 se hayan `ido a comer', Pero comenzaré de nuevo mañana porque creo en mí mismo y nunca voy a darme por vencido."
Nichole L. Torres |