03-09-2004
Observando el entorno de una empresa se puede deducir hacia dónde van direccionadas las decisiones o qué influye a la hora de tomarlas, pues es claro que existe una directa relación entre los diferentes estamentos que la rodean y el compromiso que se adquiere con cada uno de ellos al conformar la empresa.Si analizamos uno por uno, vemos como frente al Estado, se debe considerar una serie de aspectos que van desde los impuestos de ley con que se debe cumplir, como con las medidas que éste adopta en la parte macroeconómica y política que de hecho afectan de manera directa a la organización, lo cual nos dice que ya aparece una serie de decisiones que se deben tomar para lograr una relación que permita un funcionamiento adecuado y dentro de las normas que exige dicho Estado.
Así mismo, ocurre con los Proveedores y Acreedores. La empresa debe tener políticas definidas en cuanto a su relación con éstos, se deben considerar cuáles son las decisiones a tomar para que la compañía maneje un balance ideal entre sus ingresos, gastos y costos, que le den la solidez necesaria para operar bajo riesgos controlados, permitiendo su permanencia y crecimiento en el mercado.
La Competencia, evidentemente genera otro tipo de toma de decisiones, como quiera que día a día se estará luchando hombro a hombro por el control del mercado, esto hace que se consideren los mecanismos que se van a utilizar para su conocimiento y análisis y paralelamente determinar las estrategias para lograr la mayor lealtad de los clientes actuales, así como la de atraer a aquellos potencialmente atractivos para la empresa.
Para el caso de la Comunidad, en la que se presenta una directa responsabilidad de la empresa en cuanto al desarrollo de la región, que en términos generales implica la generación de empleo, mejoramiento de la calidad de vida de los empleados, adoptar medidas para la conservación del medio ambiente, etc., puede pensarse que el tipo de decisiones que se toman para este caso en concreto a diferencia de las anteriores van más ligadas o enfocadas hacia un bienestar de las personas sin percibir unos beneficios tangibles o de tipo económico para la organización, como sí sucede con los otros estamentos, que en algunos casos es de obligatoriedad para su funcionamiento.
Si revisamos lo anterior, podemos ver que el tipo de decisiones que tomamos están dirigidas o relacionadas con lo externo de la organización ya que estos estamentos no hacen parte intrínseca de ella, pero que para todos los casos lo que se busca es una relación ganar - ganar.
Definamos ahora qué elementos conforman una organización cualquiera que ella sea....
Como se puede apreciar, cualquier tipo de empresa o negocio está conformada por tres grupos de personas que son los Clientes, los Colaboradores y los Accionistas. La pregunta es, ¿cómo se logra que la empresa permanezca y sobreviva en el tiempo? Dado que si falta alguno de ellos ésta no podría existir, habrá que partir de la base de que todos cumplan sus objetivos o sea que reciban lo que ellos esperan de esa empresa, organización o negocio; en la medida que esto suceda harán parte de ella y permanecerán en el tiempo.
¿Qué esperan los clientes de una empresa?
Productos y/o servicios de buena calidad, un precio razonable, una entrega donde quiera el cliente, en la cantidad que requiere y en la fecha solicitada y, por supuesto, un servicio que se ajuste a sus necesidades específicas, inclusive que vaya más allá, que agregue valor tanto en la atención cuando se hace el ofrecimiento del producto y/o servicio, como posteriormente a la venta, lo que llamamos servicio postventa. En síntesis los clientes esperan una completa satisfacción de todos sus requerimientos.
¿Qué esperan los colaboradores de una empresa?
Las personas cuando ingresan a una compañía tienen muchas expectativas como por ejemplo, la estabilidad, capacitación, desarrollo, estatus y por consiguiente un salario que es su primera necesidad básica a nivel general. Para este caso en particular hay que tener en cuenta que éste se divide en dos partes: monetaria y sicológica, esta última es inherente al buen trato de la persona, al reconocimiento, al ambiente de trabajo y demás elementos, que son ingredientes adicionales para que en la medida que transcurre el tiempo se genere en la persona un mayor sentido de pertenencia hacia la compañía y lealtad, es decir, desee permanecer en ella y dar lo mejor de si al ver satisfechas sus necesidades.
¿Qué esperan los accionistas de la empresa?
La palabra que resume la respuesta a esta pregunta es rentabilidad. Es claro que adicionalmente vendrán otros factores como son la permanencia en el mercado, el crecimiento y todo aquello que asociado a las utilidades motiven a querer invertir en la empresa.
Ahora, el lograr lo anterior exigirá tomar decisiones, decisiones que deberán partir de una planeación estratégica de la empresa, de una visión, misión, factores internos, externos etc. que mediante su análisis permitan desarrollar lo que se podría llamar “el plan de vuelo” de la compañía, que servirá de guía para la toma de decisiones estratégicas planeadas a futuro, a largo plazo, de donde se desprenderán unos objetivos tanto estratégicos como operativos, teniendo en cuenta que con los primeros se crea la utilidad potencial del mañana y con los últimos se garantizan las utilidades de hoy. Por esto, no se deberá descuidar ninguno de los dos, estableciendo un sistema de seguimiento que garantice su logro.
Parte fundamental para que estos se logren adecuadamente, es el involucramiento de las diferentes áreas y personas de la organización en su ejecución, es decir, hacer el despliegue de la planeación estratégica.
Para que éste funcione adecuadamente, se deberán trasladar los objetivos a una matriz de desempeño de las personas o equipos de trabajo, lo que permitirá un adecuado seguimiento logrando el control en la gestión que permita el cumplimiento de los planes de acción que se derivan de dichos objetivos. Hay que tener en cuenta que la planeación estratégica no es rígida, debe ser flexible para poder responder al comportamiento del entorno de la empresa, de manera que ésta pueda adaptarse y competir de la mejor manera, por lo anterior, en ese seguimiento o control puede tomarse la decisión de redefinir, reorientar o mantener dichos objetivos.
Veámoslo gráficamente en el siguiente modelo:
Una de las formas utilizadas para el control de gestión y seguimiento es la reunión mensual que realiza la junta directiva de una empresa con los gerentes de unidades de negocio para revisar los objetivos, la ejecución de los planes y analizar la parte financiera. Dependiendo de este análisis, se tomarán unas decisiones que podríamos llamar de primer nivel, a su vez con la información recibida, el gerente se reúne con los gerentes o responsables de las diferentes áreas de su negocio (mercadeo, producción, personal etc.) para llevar a cabo el seguimiento de las matrices de desempeño y los planes de acción, lo que dará lugar a otro nivel de toma de decisiones y así sucesivamente hacia abajo en los diferentes niveles de la organización hasta llegar al nivel básico (por ejemplo, la matriz de desempeño de los operarios de una máquina), al final del mes el sistema es retroalimentado con la información de los diferentes niveles para de nuevo empezar otro ciclo, lo cual nos lleva, a través del tiempo, a alcanzar los objetivos y lograr el mejoramiento continuo de la organización.
Para culminar, es importante tener en cuenta que la calidad de las decisiones que se tomen en una organización, dependerán en gran parte de la calidad de la información de que se pueda disponer, ésta debe ser actualizada, precisa, confiable, que facilite el proceso de análisis de tal manera que sea lo más aproximado a la realidad, es decir, trabajar a la luz de los hechos y los datos.
Brady Guarnizo Montaño www.rrhhmagazine.com |